martes, 27 de octubre de 2015

Secreto de suma-to-rio

27-08-15 1:00

Eres mi secreto de sumatorio, y no porque haya cometido un error, que también, sino porque hay que sumar a toda la gente que sabe que me quieres y a toda la que sabe que te quiero yo, mi pequeño secreto a voces. Y porque, ya que eres la estudiante de física más lela del universo, había que hacerte un homenaje en este juego de palabras. Porque total, para qué evitarnos, si sé que voy a volver a caer. Porque tú y yo sumadas de cero a dos, damos uno.
Me parece a mí entonces que la función de variables independientes tú y yo de este sumatorio va a ser el amor, esa incógnita que nos hace dependientes.

jueves, 22 de octubre de 2015

Desde las alturas

Y a todos esos que me preguntan sin haberla visto, por qué tanta locura por un alguien que no está, ya sé que voy a decirles la próxima vez.

 ¿Sabes cuando estás en un quinto piso y te apoyas en el balcón para mirar abajo? Es algo así como cuando tú y yo fuimos al faro. Acuérdate del mar matándose con las olas a golpes, con una caída vertical tan grande como lo fue la nuestra.



Miras abajo y sientes miedo, pero una atracción a saltar de igual intensidad, de la que tú misma te asustas porque brota de un lugar del subconsciente que no entiendes. Y te dice "salta", como me lo insinúas tú cada vez que vuelvo a verte, aunque tus palabras me cuenten lo contrario. O como te dije yo en aquel ático mirándote a los ojos. Han pasado más de cuatro años de aquel junio, y de las hostias que nos hemos dado al caer tú ya no quieres saltar. Te entiendo, hubo un tiempo en el que yo tampoco quise tirarme más, abatida por el dolor sobre las rocas. Pero volamos antes de matarnos. Joder que si volamos.

Es como cuando llevas un cuchillo a la mesa, a la altura del estómago y piensas, "empuja", y censuras tus pensamientos, pero en algún lugar eso te pervierte, te atrae, te embruja y te dice "vamos, hazlo". Te seduce la oscuridad. Y no es porque busques un final inesperado en tus actos, las consecuencias de caer en la tentación están claramente estipuladas en el contrato. Anhelas unos estímulos que la cordura no puede darte, un frenesí previo al desenlace que te dilate las pupilas y te paralice los pulmones, con los ojos cerrados y los brazos abiertos. Que te haga sudar frío y te lleve al límite.

Y eso es lo que le pasa a todo aquel que ha tenido la oportunidad de verla auténtica, con la piel de su alma desnuda en cada verdad que le duele, que le curas con un sacacorchos lo más suave que puedes. Cuando la ven, todas quieren saltar, todas se vuelven locas por matarse.

Yo fui la primera que se tiró con los ojos cerrados. La primera que la vio, y que la desnudó en verdades y miradas. Que la enseñó a ser vista.

La única por la que tú te tiraste. Por mí.

Y ahora estoy aquí una vez más, los talones en el borde y una moneda en la mano. Adicta. Con el corazón destrozado. Cara o cruz.

martes, 13 de octubre de 2015

Nuestro reino inhabitado

Seré la reina de un mundo fugaz, que aparece y desaparece, pero hoy he vuelto a sentarme en el trono, mucho tiempo después, y qué bien sienta recuperar el poder de lo que legítimamente es tuyo, aunque sea por un instante, aunque al acabar el día no sepas cuándo será la próxima vez.




 Con la seguridad y el aplomo de un paso hacia delante, contemplando nuestro vasto reino inhabitado, repleto de arcoiris, bosques, brumas, acantilados fríos, épicos recuerdos y trampas como manzanas del edén, he vuelto a ponerme la capa y a empuñar este cetro, con mi reina de la mano y nada a lo que temer.

 Me ha costado que volviéramos a entrar, pero es un lugar tan recóndito y místico que no nos dejan pasar si es a medias. Sólo si venimos para rompernoslas, las medias, en nuestras aventuras de exploradoras de emociones y tierras pérdidas, podemos traspasar las puertas de oro que hay bajo la cascada de la autenticidad más desvergonzada.

Y joder, qué bien se está aquí contigo.



viernes, 9 de octubre de 2015

No importa qué ojos si es esa mirada

Dos observadores se reconocen, siempre que se miran por primera vez, se desvisten mutuamente como lo hacen con los demás, y se encuentran a sí mismos en los ojos del otro, sintiendo tal vez una punzada de pudor al haber sido descubiertos, al haberse encontrado ambos desnudos en una habitación del tiempo, minúscula, y en la que las palabras están más que prohibidas. 


Surge una conexión, un vínculo que siempre está aunque no se diga. Un preguntarse lo que estará pensando esa otra persona cuando los dos estáis viendo lo mismo, un mirar de reojo a ver si sonríe, un mirar de reojo para ver esa sonrisa de medio lado que dice mucho más que las carcajadas de los otros. Porque ya os habéis cazado, porque ya os conocéis mucho más de lo que os conocerá el resto en tantas conversaciones. Es la mirada de esos solitarios exploradores del mundo y los sentimientos, adictos a las emociones puras, que se vician de las que los demás desprenden, que las consumen, pero que solo las de otros de la misma especie pueden llenarles. Viajantes solitarios. Perros rebeldes en silencio. Jodidos enamorados que no se curan nunca. Idiotas que cambian periódicamente de opinión. Seductores que van muy lento y saben acelerar. Putos amos de este mundo, qué poco reconocidos estáis, qué pocos quedáis.

jueves, 1 de octubre de 2015

Viejos demonios

13 de marzo 2015

Era una habitación estrecha y alargada. Al fondo estaba ella, recostada sobre los azulejos de su pequeño balcón, con la espalda contra el marco de la ventana. Sostenía un cigarro apoyando el codo sobre su rodilla encogida. El humo se perdía en el aire, exhalado por sus jóvenes labios de mujer. Los rayos del ocaso le anaranjaban el cabello, como una melena de fuego sereno. Le encantaba la luz de aquel balcón y observar todo desde arriba, como una discreta espectadora de la rutina de los otros. Las lágrimas le caían por las mejillas. Tenía una expresión muy seria. Entraba en la habitación el sonido de la calle, lejanas voces de desconocidos, el cantar de algún pájaro, las ramas de un árbol crujir... Todo al ritmo de su cansada respiración.

No le había ocurrido nada reseñablemente negativo, ningún acontecimiento digno de un drama. El drama estaba en su mente, brotaba de la rutina, del día a día, de la mediocridad. Si había algo que le ponía profundamente triste era eso, vivir sumida en los lodos de la muchedumbre, sin tener nombre, ni amor, ni palabra. Lo peor era que sabía que ella no formaba parte de ese equipo, que su identidad era otra y que solo tenía que presentársele la oportunidad para demostrar todo lo que verdaderamente llevaba dentro, o al menos quién no era ella. Se sentía como un hermoso ave encerrado en una jaula oscura en un sótano. Sin poder volar. Le aplastaba la rutina, le consumía. Hacía que el reloj de ese pájaro corriese, como bajan las aguas del río, sin poder volver atrás, derrochando joven talento, ofreciéndoselo a la miseria.

En realidad estoy contando mi historia. En realidad no fumo, y en realidad esa hace unos meses que ya no es mi habitación. Todo lo demás es cierto. Pero, no serás tú, mi querido, tal vez inexistente, y desconocido lector, quien dicte las normas de mi historia.

Estoy en un tren, de vuelta a mi casa, de vuelta a mi tierra fría. Huyo de Madrid, de su vertiginoso ritmo, de su ruido y de su humo. Voy a buscar a la parte de mí que deje en Cantabria, a encontrarme con mis viejos demonios, que aunque en su día huía de ellos con todas mis fuerzas, hoy me son más conocidos e íntimos que los nuevos. He luchado más veces contra ellos. Los viejos enemigos son amigos, aunque solo sea este fin de semana.

Cuando el tren se acerca a la frontera entre Palencia y Cantabria, al fondo, las montañas son como la colosal muralla de un castillo, contienen a la naturaleza que brota incontrolable, que empuja esa barrera montañosa queriendo romperla en una vaporosa explosión de verdor. Y mi tierra me recibe siempre vestida con su sábana gris, siempre enredada en los nudos de su bucólica hermosura. Cada vez que le presto la atención que merece a esta postal, me arranca una lágrima. Mis recuerdos y fantasmas me dan la bienvenida tras esa muralla. Sea como sea, son mis fantasmas, son mis raíces. Es mi historia. Los quiero como a nada, a pesar de todo. Y eso es lo que me hace llorar, reencontrarme conmigo misma, contemplarme en ese paisaje que me abraza al volver a casa. Eso junto con una buena banda sonora. En mis cascos sonaba hace un rato "en el punto de partida" de Rocío Jurado.

Es así como me siento. De nuevo en la brecha, de nuevo en el punto de partida, pero con unos años más, habiendo derrochado juventud.

Hoy es viernes 13 de marzo, el domingo es mi cumpleaños. Hago 20 años. Cada vez que llega esa fecha pienso en que será uno de los últimos cumpleaños en los que no esté satisfecha con mi vida, pero los años van pasando y la mejora, aunque es significativa, es también muy lenta. Las grandes recuperaciones requieren mucho tiempo. Supongo...

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Se levanta la sesión

Ya me sé toda la teoría, ahora hay que pasar a la práctica. Ya he dado todos los pasos, ahora hay que esperar a los resultados. ¿Resultados?, ¿hola? Estoy aquí.

Leerse un manual de instrucciones puedes hacerlo bocabajo. Escuchar la explicación de un procedimiento, sin mirar. Paso uno, paso dos, paso tres… Actitud, optimismo, fe…Todo listo. Ahora empieza, vamos, te toca. ¿Te acuerdas de algo de lo que te han enseñado?

Sí, pero no entiendo dónde, no entiendo cuándo, ni cómo, ni para qué. ¿Es ahora?, ¿es aquí?, ¿es así? Y solo una oportunidad, un intento y todas las opiniones están preparadas, a punto de cocción. A veces no hay oportunidades y a veces son demasiadas. Todo depende de los jueces, que siempre son los mismos, pero no siempre lo que les puedes quitar les interesa tanto. En cada momento uno interpreta su papel, entra en escena y juzga o es juzgado. Tal vez dependa de la hora del día. Todos jueces, todos responsables.

                            


No te vayas con ellos, tú no. Por mucho que estudies para vulgar, tus ojos te delatan entre miles…
Y desde que no estoy contigo me encuentro sola en el escenario, temblando y en silencio frente al público. Y me hago pequeña. Todos los días unos ojos sentados a mi lado, me miran de reojo. ¿Cómo pueden pensar que no les veo? Se saltaron el curso cero de espía de parvulario. Te hacen la radiografía rutinaria, pero si les miras directamente se asustan. Me pesan tantas miradas. Cualquier día me pongo un bigote postizo. Bueno, no, que igual me copian.



Tienes que estar guapa siempre, no vale con serlo, eso es otro capítulo. Tienes que sacarle partido, pero ojo, tienes que innovar, tener carácter y presencia. Y si eres tía, ser lista y además demostrarlo. Personalidad, pero la que ellos en su justa medida exigen. Oye, que las chicas llevan bolso a clase, bandoleras no cuentan y las mochilas son para el colegio, punto negativo en tu casillero. Un aire rastafari intelectual es una buena opción este otoño. El moño tipo piña toca una vez a la semana en el pack look casual, desaliñado, sexy, tengo prisa y sueño y soy borde pero encantadora. Clases a mí, señoritas, os tengo caladas. También tenemos la versión indignada y moralmente superior, censora de todos esos inmaduros consumistas alienados, pero eso sí, con el Iphone bien plantado en la mesa, que en el bolsillo la manzana no luce. Uñas de negro, raya del ojo, caderas al aire, gafas de marca, slogans en la camiseta, tatuajes pretendidamente visibles, poses forzadas, labios entreabiertos, risas falsas, y “no me voy a divertir demasiado, no vaya a parecer que soy humana”. Lo tenemos todo (papi).



Todos afanados en ser distintos para ser los mismos jueces. Esclavizados de sí mismos, no hay peor toga que la que se viste uno mismo. Todos con ganas de escapar haciendo lo mismo que la masa de la que reniegan, innovando en la tendencia. Si juegas a ser diferente y te traes el uniforme siempre, es complicado. No basta con que le pongas diamantes de plástico a la funda del móvil, no cuela. Vas a tener que destacar por tu mente, o por tu sonrisa, y no tienes experiencia, ni talento. Que si tú me dejas te lo cuento, que yo te lo enseño, pero hasta que no te quites la toga no me vas a ver. Que de no creer en la verdad, al final no van a quedar mentirosos. 



lunes, 21 de septiembre de 2015

Hola mundo

Hola Mundo. Me he levantado pensando que eres tan jodidamente complicado… Quieres que te complazca pero que sea yo misma, que sea cariñosa pero tenga carácter, que esté a la moda pero tenga personalidad propia, que pierda el culo por ti pero que a la vez pase, que entienda tus noes como noes y como síes, que cuando me mandes a la mierda no vuelva pero que vaya a consolarte, que gane pero que no compita, que sea sincera pero no brusca, que me ría de todo pero que sea profunda y sensible, que haga todo lo posible pero que no me coma el coco, que me conforme con lo que la vida me da pero que luche por mis sueños, que sea obediente pero revolucionaria, que tome la iniciativa pero que me deje llevar, que mande y me quiera pero que sea humilde y sepa callarme, que me tire si tú te tiras pero que sea prudente, que confíe pero que me guarde secretos, que regale amor pero mantenga las distancias…

Creo que va a ser mejor si te digo yo lo que quiero de ti y empezamos a llevarnos bien. Mejor dame las hostias sobre la marcha, que mi cadera intentará esquivarlas. Calla y atiende.